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CLARA ZETKIN


 CLARA ZETKIN

Pionera del movimiento de mujeres socialistas. 

La periodista, oradora, maestra, revolucionaria y fundadora de la Segunda Internacional batalló por los derechos laborales de las trabajadoras. Cada 8 de marzo celebramos el Día internacional de la Mujer. Lo que pocos saben es que la promotora de esa iniciativa fue una revolucionaria alemana que vivió entre dos siglos, Clara Zetkin (1857-1933). 

Por: Josefina L. Martínez 

Dedicó toda su vida a la organización de las mujeres trabajadoras, fue fundadora de la Segunda Internacional y opositora a la dirección socialdemócrata cuando esta apoyó la Primera Guerra Mundial. Impulsó la Liga Espartaco y la formación del Partido Comunista alemán. Gran amiga de Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin (1857-1933) jugó un papel fundamental en la historia del socialismo y del movimiento de mujeres. 

El 30 de agosto de 1932, el Reichstag alemán abría sus sesiones con los nazis como primera fuerza política. La apertura le correspondía al diputado de mayor edad. Con la voz raspada por el paso del tiempo y la enfermedad, haciendo uso de todas sus fuerzas, Clara Zetkin pronunció el último discurso de su vida. En la cara de los nazis --que varias veces la abuchearon--, hizo un llamado a formar un frente único de la clase trabajadora, las mujeres y los jóvenes, para luchar contra el fascismo. Así culminaba su impresionante biografía política, que había comenzado 50 años antes. 

Con la voz raspada por el paso del tiempo y la enfermedad, pronunció el último discurso de su vida. En la cara de los nazis llamó a formar un frente único de la clase trabajadora, las mujeres y los jóvenes, para luchar contra el fascismo. 

Clara Zetkin empezó a militar en el Partido Socialista Obrero de Alemania (posterior SPD) a los 20 años, en una época en que a las mujeres todavía les estaba prohibido participar en política. Huyendo de las leyes antisocialistas de Bismarck, viajó a Zúrich y después a París donde frecuentó a las hijas de Marx, Laura y Jenny. En 1885 vivía con su esposo, el ruso Ossip Zetkin, y con sus hijos en un pequeño cuarto en el bohemio barrio de Montmartre, territorio de pintores y poetas. Periodista, oradora, maestra, madre y revolucionaria. En el exilio adquirió la formación y la experiencia que le permitieron convertirse en una gran figura del movimiento de mujeres. 

En 1889 tuvo un papel destacado en el Congreso de fundación de la Segunda Internacional como delegada de las trabajadoras de Berlín, siendo una de las --tan solo-- cinco mujeres presentes entre 400 delegados. A contracorriente de muchos socialistas que veían el ingreso de las mujeres al mundo laboral como una amenaza, Zetkin batalló por igual salario a igual trabajo, el derecho al voto y la organización de las trabajadoras. Veía una relación estrecha entre la “cuestión femenina” y la “cuestión social”. Al mismo tiempo, pugnaba por una ruptura abierta con lo que llamaba el “feminismo burgués”, un movimiento que buscaba mejorar la posición social de las mujeres de la clase propietaria, sin impugnar las reglas del juego de la sociedad capitalista. Después del fallecimiento de Ossip Zetkin, 

Clara regresa a Alemania y desde 1892 dirige la revista La Igualdad (Die Gleichheit). Vive de forma desprejuiciada con su segundo marido, el pintor George Friedrich Zundel, casi veinte años menor que ella. Cuando años más tarde su hijo Kostya se convierta en el amante de su mejor amiga, Rosa Luxemburgo, tampoco será un problema la diferencia de edad. 

En la primera década del siglo Clara Zetkin milita en el ala izquierda del SPD y junto con Rosa Luxemburgo enfrentan las teorías revisionistas de Eduard Bernstein. Una anécdota las retrata: Clara y Rosa habían salido a dar un paseo a principios de 1907 y llegaron tarde a casa de los Kautsky, donde las esperaban para cenar. Bebel dijo en broma que temían que se hubieran perdido, a lo que Rosa contestó con una sonrisa irónica: “Sí, y puede escribir en nuestro epitafio: ‘Aquí yacen los dos últimos hombres de la socialdemocracia alemana’”. 

En agosto de 1907 Zetkin lideró la Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, como parte de las sesiones del Congreso de Stuttgart. Participaron 58 delegadas y delegaciones de 15 países. Zetkin escribió que la conferencia fue “el primer paso para establecer un contacto regular entre las mujeres socialistas de los diferentes países… para incrementar la fuerza y asegurar el éxito de la actividad y la lucha del movimiento de mujeres”. En la reunión se expresaron diferencias entre un ala izquierda y un ala moderada. Mientras Zetkin y la rusa Kollontai abogaban por la defensa irrestricta del sufragio femenino, la reformista Lily Braun estaba dispuesta a aceptar “compromisos”. La reunión estableció un Secretariado Internacional, encabezado por Zetkin. 

La Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas tuvo lugar en Copenhague en agosto de 1910. Zetkin propone establecer un Día Internacional de las Mujeres, lo que fue aprobado con entusiasmo por más de 100 delegadas de 17 países. El congreso también debatió sobre los derechos laborales, la educación y la lucha contra la guerra, cada vez más cercana. El 19 de marzo de 1911 se celebró por primera vez en Berlín el Día Internacional de las Mujeres, con más de 30.000 manifestantes. 

En agosto de 1907 se celebró la Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, como parte de las sesiones del Congreso de Stuttgart. Zetkin y la rusa Alexandra Kollontai abogaron por la defensa irrestricta del sufragio femenino. 

La Tercera Conferencia Internacional de mujeres estaba programada para abril de 1914, pero no pudo realizarse. Los acontecimientos se aceleraron y la guerra dividió a la clase obrera europea. La lucha contra la masacre imperialista encontró a Zetkin en primera fila junto a Rosa Luxemburgo. Ambas rechazaron la adaptación de la socialdemocracia a la cruzada patriota. Junto a otros camaradas formaron la Liga Espartaco y editaron la revista La Internacional. En marzo de 1915 Zetkin organizó una Conferencia Internacional de Mujeres contra la Guerra, que contó con 25 delegadas de los países beligerantes. Por su defensa de los principios internacionalistas fue acusada de “traición” y encarcelada a su regreso a Alemania. 

En 1917 tanto Rosa como Clara recibieron con entusiasmo las noticias de la Revolución rusa y participaron activamente de la Revolución alemana de 1918. El 29 de enero de 1919, tan solo 14 días después del asesinato de Rosa Luxemburgo, Zetkin fue la primera mujer en hablar en un Parlamento alemán, donde denunció al gobierno socialdemócrata por aniquilar la revolución. Los años siguientes formó parte del Partido Comunista, aunque se enfrentó a su Comité Central por diferencias políticas. En la Tercera Internacional, lideró la Internacional de las Mujeres Comunistas, hasta su disolución en 1925. 

Sus conversaciones con Lenin sobre la cuestión de las mujeres están reflejadas con afecto en sus Recuerdos de Lenin. Entre 1922 y 1933 ejerció como diputada en el Reichstag --aun cuando vivía en Moscú gran parte del tiempo--. Su mal estado de salud la aisló por momentos de los debates políticos, y si bien nunca se opuso públicamente al estalinismo, en cartas privadas expresó su gran malestar con un régimen donde todo pensamiento crítico era perseguido. 

A los 75 años presidió la apertura de sesiones del Parlamento alemán. Bastante enferma, hizo acopio de toda su energía para brindar su último alegato: contra el capitalismo y contra el fascismo, llamó a formar un “frente único” de toda la clase trabajadora. Aun cuando ella no se identificaba con el término “feminista”, la historia del feminismo socialista la cuenta entre sus más importantes precursoras. 

Fuente: Contexto y Acción




CARME KARR I ALFONSETTI


 

CARME KARR I ALFONSETTI

 LA REVISTA FEMINAL: PARADIGMA DE LAS PUBLICACIONES FEMINISTAS ESPAÑOLAS DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX 

La revista Feminal surgió en un momento y lugar geográfico donde era necesaria una publicación que fuera reflejo del pensamiento cultural de una época pero con un punto de vista diferente, con el marginado hasta entonces de la cultura, con el punto de vista femenino. La creación de Feminal se debió al proyecto personal de Carme Karr quien aunó en un mismo medio la reivindicación de la cultura catalana y la de los derechos de la mujer; surgiendo en 1907, en Barcelona, como suplemento del periódico la Il·lustració Catalana y permaneciendo en las tiradas de imprenta durante diez años, momento en que desapareció debido a la crisis producida por la Primera Guerra Mundial. 

Como la propia Karr enuncia en el primer número de la revista, su objetivo es producir una revista «destinada especialmente a la cultura de la mujer . Por ello, cualquier manifestación social, literaria, científica y artística realizada por una mujer tenía cabida en esta publicación mensual y en el terreno musical no sólo se comentaba la carrera profesional de diversas instrumentistas, cantantes y compositoras, sino que también se incluía una pieza musical en muchos de sus números . El repertorio musical publicado en Feminal pertenece al género de salón y es heredero de un conjunto de cambios que se dieron en las décadas precedentes en Cataluña, ya que la situación en el resto de España era diferente. 

El ascenso de la burguesía barcelonesa en el último tercio del siglo XIX, produjo una demanda de música pra este género y el reformismo político provocó que el arte catalán tuviera una mayor influencia europea. Asimismo, el aumento del interés por la recuperación de la cultura catalana, el florecimiento de la poesía catalana y el ideario de Felipe Pedrell sobre la canción lírica que conjugó sabia popular, romanticismo y europeísmo, ayudaron a los compositores catalanes a tomar consciencia de la trascendencia de la cançó catalana en el proceso de identificación nacional. 

Feminal fue el proyecto personal de Carme Karr i Alfonsetti, escritora y colaboradora de varios periódicos como Joventut y L’Avenç, interés que compartía con su tío Alphonse Karr, prestigioso director del diario parisino Le Figaro. Lluís Via i Pagès, director literario de Joventut y fiel admirador de Karr, fue la persona que la vinculaba a las dos publicaciones y también fue quien le presentó a Francesc Matheu, director del periódico Il·lustració Catalana. Éste último fue quien recomendó a Karr que en lugar de crear una revista sólo para mujeres, utilizase un periódico ya establecido e hiciera un suplemento en él, consejo que siguió Carme Karr y a través de su periódico creó la revista Feminal; publicación mensual que comenzó su existencia en 1907 y finalizó en 1917 debido al encarecimiento del papel por la segunda guerra mundial. 

Carme Karr aunó dos de sus grandes de deseos en la revista: la reivindicación de la cultura catalana y la de los derechos de las mujeres. Sobre el primero de los deseos se interesó por cualquier manifestación cultural que se centrase en la región catalana, incluida la lengua, motivo por el cual toda la revista está escrita en catalán. Sobre el segundo de los deseos, a lo largo de la publicación se aprecia una gran participación del sector femenino en cualquier campo relacionado con la cultura; escribiendo Karr lo siguiente: Que vengan (…) a nosotras todas las mujeres: las escritoras, las poetisas, pedagogas; las pintoras, dibujantes, músicas, las artistas, las sociólogas, las pacifistas, las estudiantes. Que vengan también las artesanas; que vengan sin timidez todas aquellas que aspiren a ser algo. O a producir cualquier obra social, artística, literaria, industrial, científica, etc., y traigan su pequeño grano de arena.  

El pensamiento ideológico en la revista Feminal El pensamiento ideológico que Carme Karr plasmó en Feminal está estructurado en torno a tres ejes: la educación, la profesionalización de la mujer y la reivindicación del derecho al voto. En relación al primero de ellos, la educación, Carme Karr enuncia que el objetivo de la revista es la cultura de la mujer. La autora no entra en la discusión de si las mujeres son menos inteligentes que los hombres, según sus propias palabras: «A la mayoría de las mujeres catalanas de hoy no les falta inteligencia, pero son en cambio de una gran ignorancia y esta ignorancia las esclaviza y las hace (…) envidiosas». En los artículos denominados Consideraciones, Carme Karr entra de lleno en el tema de la ignorancia, analizando las causas que la provocan y ofreciendo alternativas. 

Este punto ya había sido tratado por algunas de sus predecesoras, como Dolors Monserdà, que tenían una postura contraria hacia las teorías científicas que atribuían a las mujeres una menor capacidad intelectual que la de los hombres. Según la directora de Feminal, algunas de las causas que provocan esta ignorancia son las enseñanzas en los internados religiosos, donde no existe higiene, no se realiza ejercicio físico, los profesores tienen poca preparación y las niñas terminan sus estudios con 15 años. Después de los 15 años, estas niñas continúan su preparación con institutrices poco preparadas, hasta que se casan. Otro de los motivos de la deficiente educación femenina es debido a los padres, ni el padre practica su paternidad ni la madre su maternidad. Según Karr, «los padres son los culpables de este estado moral e intelectual de sus hijas, por esta confianza refinada, esta indiferencia con que han dejado que se eduquen en nuestras instituciones, tan deficientes». 

Sobre el último aspecto ideológico que se estudia en la revista, la reivindicación del derecho al voto, puede observarse como Carme Karr en prácticamente toda la revista centra su interés en aumentar la cultura de la mujer pero no en pedir el voto femenino al opinar que antes de que la mujer pudiera votar necesitaba aumentar su cultura ya que, en caso contrario, su voto no era útil. Sin embargo, en el último año de publicación de la revista, puede apreciarse como cambia su opinión sobre este tema y denuncia que la mujer no pueda votar o ser elegida para defender sus intereses, es posible que sea debido por el escaso interés que los dirigentes prestaban a las reivindicaciones feministas de la autora: 

¡El voto de la mujer! 

¡Por qué caminos de sangre, de duelo y de sacrificios habremos de conseguir

este derecho que se nos debía desde la primera legislación que se hizo en la

tierra! (…) 

¿No es la mujer contribuyente del Estado en iguales condiciones que el

hombre? ¿Existe para ella rebaja especial (por ser mujer y no tener derecho al

voto) en las tarifas de cualquier clase? (…) 

¿Por qué no podría, pues, ser elegida la mujer para defender en las

Corporaciones municipales, provinciales, en el Congreso, en las Cortes, aquellos

intereses femeninos que forman una parte integrante de la nación? (…) Ya he

 citado Suecia y Noruega; podría hacerlo también con Finlandia y Dinamarca,

 así como con algunos Estados de EEUU, en que el voto de la mujer es más que beneficioso. (…) 

Va llegando la hora de la justicia en nuestros derechos, y el futuro

demostrará a los hombres que necesitan a la mujer para conseguir aquella

forma de gobierno ideal soñada por Platón en su República, es decir:

el gobierno de los buenos por los mejores1 

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Fuente: La revista Feminal





CLARA ZETKIN

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